J o s e . J o a q u i n . R i o s. M e j i a s




    E S P E R A N Z A 

     


    Describir lo indescriptible,
    vano acontecimiento quien todavía no se conoce;
    intento fallido de sueños lejanos que sin ser,
    ríe en el presente
    confundiéndose en el caos maravilloso de la vida
    y sin el nada nuevo es posible..

    Una anciana con su canto arrulla la noche estrellada
    y su canto es un lamento,
    no hay ruido,
    silencios de pájaros en la noche,
    una luna que espera a el sol que se fue de viaje
    y jamás volvió.

    Entre risas y sueños
    despierta el día con sus canciones.
    Un borrón en un cuaderno,
    una mueca y el sarcasmo
    de un trabajo impropio.

    Vuelve la esperanza en unos ojos lejanos
    pero no tan ausentes,
    llenos de la ternura perdida
    en el vientre de una madre
    que llama y dice con angustia:
    "te quiero hijo mio".

    Busco en el desierto,
    los sonidos del viento sin noticias de lluvia ,
    en la calle una moza
    que espera un beso escondido en la virtual escena
    de un azar venturoso,
    una casa simple llena de notas,
    la mesa servida,
    tengo sueño,
    voy a dormir
    buenas noches Marbella.
     
    Este pequeño ser es muy alegre.
    No come todos los días,
    pero va al cine todas las noches,
    si le da la gana.
    No tiene camisa sobre su pecho,
    ni zapatos en los pies,
    ni techo sobre la cabeza,
    igual que las aves del cielo.

    Tiene entre siete y trece años;
    vive en bandadas;
    callejea todo el día,
    vive al aire libre;
    viste un viejo pantalón que le llega a los talones,
    un agujereado sombrero de quién sabe quién
    que se le hunde hasta las orejas,
    y un solo tirante amarillo.

    Corre, espía, pregunta, pierde el tiempo,
    sabe curarse las heridas,
    jura como un condenado,
    frecuenta los bares y tabernas,
    es amigo de ladrones,
    tutea a las putas
    habla la jerga de los bajos fondos,
    canta canciones obscenas,
    y no tiene ni una gota de maldad en su corazón.

    Y es que tiene en el alma una perla,
    la inocencia;
    y las perlas no se disuelven en el fango.

    . Por que mientras el hombre es niño,
    Dios quiere que sea inocente.

     

    jose joaquin rios mejias
    Marbella-2.003
    extraido del " El sueño perdido "

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