J o s e . J o a q u i n . R i o s. M e j i a s
     



    C a r t a   a b i e r t a   d e   u n   p a d r e

     
     
    Hijos míos, quiero hablaros y a solas.
    Porque quiero más que deciros cosas mostrarme por adentro.
    Hijos de mi alma, yo sé que vuestro silencio mas que palabras bellas lo que necesitan es un espejo, si bien yo soy vuestro padre y eso me da derechos, sé que a vuestra edad no valen algunos argumentos, que sobran ciertas frases y hace falta el ejemplo, por eso me conformo con que me creáis sincero, claro que yo debiera ser mas amigo y tendría que estar mas cerca de vosotros, “de vez en cuando al menos “ y sobre todo ahora en este tiempo que vuestra sangre joven busca su derrotero, y se os van los ojos al país de los sueños y se quedan vuestras manos para escribir recuerdos, ahora que en mi alma también hay algo nuevo, algo que no quisiera deciros y que son “celos “, por que sabréis hijos míos, que aunque no lo demuestro y aunque de la impresión de estar solo, me preocupan vuestros pasos y os sigo de lejos, si supierais las noches que os pienso… y os pienso…

    No hablo con vuestra madre, ella según compruebo vive mas el problemas porque sufre mas vuestro avance diario, da vueltas con vosotros y lleva todo el peso. Yo, ante todo esto, a veces parezco un forastero, y es que yo fui educado de otra forma, otro tiempo, os mentiría si os digo que no temo, si al no hallar las palabras muchas veces me muerdo y me trago las ganas de contaros mis miedos, por que los hombres hijos míos somos así, de carne y hueso, hijos somos luz y sombras al mismo tiempo, llevamos en nosotros algo así como un fuego, una chispa sagrada madre de tanto incendio, ella como mujer en cambio lleva dentro un manantial sagrado, y es que Dios mismo a puesto en el cántaro tibio de su hermoso cuerpo el agua de la vida, un grandioso misterio. Por eso es que os pido, o mejor os recuerdo, que la vida es un camino, tenéis que recorrerlo, recordad que abundan los entretenimientos, no juguéis con la vida y cuidado con el fuego, no quiero que os quedéis mirando mis defectos, ni quiero que me busquéis en los rostros ajenos, tenéis que preocuparos de buscar vuestra compañía que seguro ya dejo a los suyos y viene hacia vuestro encuentro.

    Salid de vosotros, os invito a que hagáis un esfuerzo soltad esos Colibríes que hay en vuestros ojos nuevos, y recorred horizontes, y andad hasta otros cielos, conoced otros paisajes si es vuestro el universo, llenad de preguntas al rio, al sol y al viento, hablad con los caminos os dirán lo que vieron, son mis viejos amigos y os irán repitiendo “los que buscan encuentran, no os apuréis que hay tiempo”. Y es cierto, es mi experiencia, lo poquito que tengo, lo que le gane a la vida, mirad alrededor nuestro, nada se hace de golpe, la dicha es un secreto haced todas las cosas a su debido tiempo, ya veréis hijos míos que hermoso es todo eso, tendréis ganas de daros y es que podréis hacerlo por que para ese entonces ya volveréis sabiendo que el amor, solamente el amor da derechos, pero el amor hijos míos, recordadlo no es ciego, tiene luz en los ojos, y os servirá de espejo, os toma de la mano y lo sentiréis adentro, “entrecerrad los ojos y estaréis tocando el cielo”. Perdonad hijos míos, me inspiro y me voy lejos, no se si es el cariño o que me estoy quedando viejo, escribía y no sabia como ser sincero, ya veis quise mostraros como estáis aquí adentro, y ahora que ya dije lo que siento y padezco quisiera regalaros dos cosas, “una, el riesgo de que os equivoquéis”, y la otra, una frase, un secreto, “amad y haced lo que queráis en cada momento” hijos míos yo os quiero.


     
    Jose Joaquín Ríos Mejías
    Barcarrota-Navidad 2.011
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