J o s e . J o a q u i n . R i o s. M e j i a s




    C a r t a   a   u n a   m u j e r 
     
     

    Hay una mujer que tenia algo de Dios
    Por la inmensidad de su amor.
    Y mucho de ángel por la inalcanzable solicitud
    de sus cuidados.
    Una mujer que siendo joven tenía
    la reflexión de una anciana
    Y que en la vejez trabajo con el vigor de la juventud.
    Una mujer que, siendo ignorante descubrió los secretos de la vida,
    con más acierto que un sabio.
    Y sin ser instruida, se acomodaba  ala simplicidad de los niños.
    Una MUJER que siendo pobre, se sentía satisfecha con la felicidad de los que ama,
    Y que de haber sido rica habría dado con gusto sus tesoros por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud.
    Una MUJER que siendo vigorosa se estremecía con el llanto de un niño.
    Y siendo débil se revestía a veces con la bravura de un león.
    Una MUJER que mientras vivió, algunos no supieron estimar.
    Porque a su lado todos los dolores se olvidaban.
    Pero que después de muerta daríamos todo lo que somos, y todo lo que tenemos por mirarla un solo instante, por recibir de ella, un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus labios.
    De esta mujer no me exijáis el nombre si no queréis que empape con lágrimas de nuevo mis ojos, por que yo la vi pasar en mi camino.
    Cuando crezcan vuestros hijos, leedles estas palabras, y ellos cubrirán de besos vuestra frente.
    Y decidle  que un humilde viajero en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí para vosotros y para ellos, un boceto del retrato de su madre.


     
    barcarrota 7 de febrero 2.010
    jose joaquin rios mejias
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